27/1/26

el sufrimiento es una flor ambigua
que crece en el corazón de la tarde
y va eclipsando nuestras vidas

la tristeza sin embargo
resulta peligrosa
como el veneno de esa flor,
no duele
pero se enquista
y se instala en la ventana
que conecta con el mundo

el cristal de tus ojos
se empaña progresivamente,
incapaz de percibir
este paisaje luminoso
que arde en la arena de los días

13/1/26

Vivimos tiempos aciagos. 
Por cada imagen pública que arrasa 
hay cien muertos de miedo.
Miedo a la soledad, miedo a ser nadie 
en el espejo de la propia intimidad. 


11/1/26

Se trata de una experiencia, de un encuentro, y ahora -en su carta dirigida a Jean-Paul Sartre- también de un despertar:

                Captar con máxima seriedad el instante 
                del mundo y expresarlo en palabras para que 
                se despierte, finalmente, la experiencia decisiva 
                de cuán abismalmente se esconde la riqueza 
                del ser en la nada esencial.


                                            III

                El camino es largo, nosotros no osamos más 
                que algunos pasos, ellos nos conducirán si las 
                cosas van bien, hacia los lugares que debemos 
                atravesar hasta llegar al punto donde nos quede 
                un único recurso: saltar.

                Para este salto lo decisivo es, por un lado, darle 
                espacio a lo ente en su totalidad, y, después,
                abandonarse a la nada.

    Por ella, o para ello, ya no habla de trascendencia sino de salto, un salto sin orilla desde donde darlo,
    desde "la libertad de lo abierto" a "lo abierto de la libertad":
    de nada a nada, una entrega, 
    un abandono libertad.

            Sin la original patencia de la nada no hay mismidad ni libertad.

    Un quedar en vilo, sin apoyos, y, no obstante, en esa suspensión, ese tajo,
    sin apoyarse en su borde,
    hay que mirar la vida a los ojos: abrazarla o rechazarla...
    besarla o escupirla.  



            Fragmento extraído del libro "Señas hacia lo abierto. Los estados de ánimo en la obra de Heidegger" de Hugo Mujica, edición de Vaso Roto Ediciones, 2023.

10/1/26

A deshoras me entrego
a este secreto sacerdocio.
Nadie lo sabe.

Ahora que la ciudad se consume
como un cigarro entre los dedos,
dejo que sangren
las palabras.

Intento hallar sentido
en el temblor que queda
cuando todo calla.

No es fe,
tampoco esperanza:
solo el latido libre
del Dasein.


22/12/25

Duele la vida, el tiempo
o tu nombre, lector
fugaz sobre la página,
anónimo y humano,
como un punto y aparte
perdido en este dique
de palabras recónditas,
huidizas
como tardes de invierno
que anhelan vomitar 
su nieve.

En los pliegues de la nada
un ruiseñor altivo
teme la desintegración
de su afinado/afilado canto

..... 


3/9/25

De un extraño latido

Poema nacido hoy en movimiento, tras un verano sin escribir, que se suma a otro ciclo reciente, entre trenes y minutos robados a la vida.


De algún modo 

anduve fingiendo

bajo la confusa luz

de días iguales.


¿En qué momento

sucumbiste

y lo dejaste todo ir,

como si no importase nada

el hueco del arte

en tu existencia?


Recuerda que,

al bajar del coche,

tenías que callarte

para evitar problemas

de niños peleando

o mayores al borde del abismo.


Nadie sabía cuidarse,

te sentías

responsable de todos,

como si el mundo dependiera

de tu exacto silencio.


Ella no lo sabe,

ni lo sospecha.


Todo este tiempo es mentira:

reo inmediato de su queja,

no haces más

que enterrarte en vida,

postergando un camino

ya fraguado de letras

al que no terminas de entregarle

tu verdadero tiempo,

tu voz.


Hablar de ti

es hablar de otro,

como si el extraño latido

de tu historia

se apagase.